Ahí vas. A comprar l a nueva revistita que trae en la portada “10 Súper hechizos para atraer a tu hombre”. Te armas de la vela roja, la foto del implicado y pones al San Antonio de cabeza, para reforzar.
Luego te llama Cuquis, tu amigaza del alma, para decirte que su prima Dionisia le llevó un listón rosa a San Charbel y le pidió que le consiguiera novio, uno amarillo para el trabajo y otro más para lo que se ofrezca, y le resultó.
Saturas los correos de tus contactos con cadenas en Power Point, de esas llenas de imágenes de ositos ridículos, que sentencian: “si no envías esto a por l o menos, 55 personas, algo horrible te pasará”. No vaya siendo…
Todas las mañanas, comienzas con tu horóscopo y la galleta de la fortuna. Si te dice cosas que quieres leer, esperas ansiosamente durante el día para que ocurran. Si te dice cosas horribles, te programas para lloriquear, por si te ocurren. Y no pasa nada, en ninguno de los dos casos.
Viene año nuevo y ya están listos los calzones rojo y amarillo, y como quieres ambas cosas, dinero y amor, te los pones encimados para no perderte una. Te sales a las 12 de la noche maleta en mano, a hacer como que te vas de viaje porque te dijeron que si lo haces, seguro viajas el próximo año. Mientras tanto, a Dios pídele trabajo, que al fin y al cabo, el proveerá.
Y tú ¿para cuando ejecutas? Más allá de la religión que profeses, una cosa es tener fe y otra dejar de hacer modificaciones necesarias en tu vida, para poner en manos de un milagro lo que te toca hacer a ti.
Los servicios de tarot, limpias, amarres, consultas astrales y demás vaciladas tienen una demanda brutal, y ahí están los incautos, dispuestos a dejar el dinero de la renta para poder generar el tan mentado amarre que hará que el hombre o mujer objeto de su deseo “regrese humillado para nunca irse” y “te ame ciega y desesperadamente”.
Y entonces se les olvida, que el amor es un acto de voluntad, que Dios no va a ponerse a buscarte la chamba en el periódico ni irá a entrevistas de trabajo por ti. Que si quieres encontrar pareja, tienes que salir de tu casa y promoverte como potable, y que el color de los calzones, no cambiará tu realidad al año siguiente.
El asunto es que ser responsable de la propia existencia implica abandonar el pensamiento mágico para tomar l as riendas de la vida, entendiendo que cada decisión tomada implica consecuencias (esperadas o no) y que para cambiar l o que te disgusta, solo te tienes a ti.
La vida sin ataduras tipo talismán, es maravillosa por consciente, porque se convierte en el resultado de aquello que fuiste capaz de elegir y accionar. Ni Dios, ni el Diablo, ni la Cábala son responsables de tu existencia. Tú decides qué hacer y cómo usar l as herramientas que tienes a la mano.
En la medida en que somos capaces de entender que nuestro papel en el día a día tiene que ser más activo y menos esperanzado, iremos consiguiendo lo que tanto nos urge o iremos aprendiendo a diferenciar necesidades reales de caprichos estúpidos.
Bien harías en dejar de pagarle a la tarotista de la cuadra, para ahorrar l a lana y hacer ese viaje que tantas ganas tienes de realizar. Podrías dejar de comprar l a revistita idiota y darte una vuelta por una buena librería que seguramente tiene algo delicioso para tu espíritu.
Actualizar tu currículum, exhibir lo mejor de ti y empezar a poner al tanto al mundo de tus talentos, si puede ayudarte a conseguir empleo (ni modo San Judas, linked in te robó la chamba).
Pero sobre todo, tomar l as riendas de tu vida te hará conocer tu verdadero potencial, lejos de marañas mentales que te desgastan y no te permiten crecer. Usa la galleta de la fortuna para reírte, para trivializar con los amigos, pero no para gobernar tu vida: esa, no viene escrita en ninguna tirada del tarot.